¿Cuánto dura una reforma integral?

Una de las principales preocupaciones de quien se mete en una reforma integral de una vivienda es, además del presupuesto, cuándo va a terminar. Saber cuánto dura una reforma integral es, por tanto, una de las principales dudas que tienen los propietarios de viviendas que quieren reformarlas. Sobre todo, los que viven en ellas, y que deben buscarse otra residencia mientras vayan a durar las obras.

Esta pregunta se repite insistentemente cuando se habla con las empresas encargadas de las reformas. Pero contestarlas es complicado, porque no hay un tiempo fijo. Cada reforma es un mundo, y para tener una fecha aproximada de finalización de las obras hay que tener en cuenta numerosos factores. Por tanto, no suelen responder a la ligera, sino después de hacer muchos cálculos. Y aun así, puede que se queden cortos y la obra se prolongue algo más de tiempo. Sobre todo si surgen inconvenientes que retrasan las obras o hay algún desajuste entre los equipos de trabajo. ¿Qué hay que tener en cuenta para saber aproximadamente cuánto dura una reforma integral?

Cuánto dura una reforma integral: qué hay que tener en cuenta

Evidentemente, uno de los factores más importantes para calcular cuánto dura una reforma integral es la superficie total a reformar. Cuanto más grande sea el piso o casa a remodelar, más tiempo se tardará en terminal la obra. En general, la reforma completa de un piso de unos 100 metros cuadrados puede durar entre tres y cuatro meses. Pero si la reforma a conciencia solo se va a hacer en algunas estancias de la casa, como por ejemplo, el baño, el plazo puede reducirse a tres o cuatro semanas. Incluso menos.

Otro de los factores que hay que tener en cuenta para calcular cuánto dura una reforma integral es la cantidad de operaciones a realizar. No dura lo mismo una reforma en la que hay que cambiar el suelo y pintar paredes y techo que otra en la que además haya que cambiar la instalación de la calefacción y además reparar un tejado. Evidentemente, en el primer caso la reforma durará menos tiempo.

En el caso que las obras tengan que realizarlas distintas cuadrillas de operarios también será importante conocer cuánto tiempo calcula cada una aproximadamente que tardará en hacer su parte. Por supuesto, también hay que saber si pueden trabajar dos o más grupos realizando reformas en paralelo en la misma vivienda. O si van a dejar mucho hueco desde que un grupo termine sus tareas hasta que entre el siguiente que esperaba para poder continuar.

Entregas y tiempos de secado

Como hemos comentado, conocer cuánto dura una reforma integral es bastante complicado. Este cálculo no se lleva a cabo mediante ninguna ciencia exacta, lo que puede dar como resultado un retraso en las obras. De hecho es habitual que haya alguno. Aunque en muchos casos es muy ligero, ya que los plazos no suelen irse más allá de una o dos semanas extra. Pero en otros la obra se retrasa mucho más de lo previsto, fundamentalmente cuando se dan situaciones muy concretas.

La primera situación puede darse cuando hay retrasos en la entrega de los materiales con los que se tiene que llevar a cabo la obra. Sobre todo con los que implica un trabajo ajeno a la obra. Por ejemplo, rodapiés de madera de una longitud determinada. O la encimera y los muebles de la cocina. Normalmente se entregan entre uno y dos meses después del encargo, y si no se tiene esto en cuenta, la obra puede quedar parada varios días hasta que llegue lo que se necesita para continuar.

Los tiempos de secado de los materiales después de aplicarse también influyen. Específicamente, los de los materiales de albañilería: cemento, hormigón, etc. El tiempo que tardan en secar depende de muchas variables. Por ejemplo, el grosor de la capa de dichos materiales, la ventilación que haya donde se han echado o el nivel de humedad del ambiente y la temperatura. Estos materiales deben estar completamente secos para poder seguir con otras partes de la obra, como el pintado de paredes. Hay que esperar hasta que así sea. En ocasiones hay que armarse de paciencia, porque un tiempo de secado que se calculaba en diez días se transforma en tres semanas por culpa de una semana de lluvia.

Tamaño de equipos y estructuras

También hay que tener en cuenta el tamaño que tienen los equipos de trabajo. Fundamentalmente para que no se estorben entre sí. Especialmente, en el caso de reformas entre pisos pequeños. A veces pueden trabajar en una misma reforma dos o más equipos de operarios, por lo que hay que evitar meter mucha gente a la vez en una vivienda en obras. En general, un equipo de unas tres personas es suficiente para realizar cada una de las tareas de una reforma. Cuando los equipos se sobredimensionan en personal, pueden dificultar y retrasarse ellos y a los demás, dejando al propietario de la vivienda con la duda de cuánto va a durar la reforma.

Por último, un factor que suele retrasar la obra, aunque es muy raro que se produzca, es la aparición de problemas en la estructura del edificio en el que se encuentra la vivienda. Su aparición obliga generalmente a detener las obras hasta que se puede solucionar, lo que retrasa su final. Si se da este problema, una vez solucionado el problema hay que esperar a que un experto revise si está solucionado para poder continuar.

También hay que tener en cuenta los tiempos relacionados con las peticiones de permisos de obras en el Ayuntamiento. Normalmente, si se encarga de realizar este tipo de gestiones una empresa de reformas no suele haber mayores problemas con los tiempos, puesto que salvo raras excepciones los tienen controlados. Pero puede darse algún problema que retrase la concesión de la licencia unos días, así que hay que tenerlo previsto también para que no interfiera.

Cambios de opinión y dudas

Pero la obra también puede verse retrasada por otros factores, relacionadas sobre todo con las dudas y los cambios de opinión. Si el propietario de la vivienda no está completamente de acuerdo con determinadas sugerencias o actuaciones, puede que decida hacer cambios en mitad de la obra. Además, la aparición de problemas con materiales, tiempos de secado, problemas estructurales u otros inconvenientes puede llevar a tener que realizar cambios de última hora, que dificultan además saber cuánto dura una reforma integral.

Estos cambios también pueden deberse a una variación de opinión del propietario de la vivienda. En todo caso, las demoras producidas por estos cambios del propietario no serán achacables a la empresa dedicada a la realización de las obras. Para evitar estas contingencias, lo mejor será que la empresa de las obras establezca hasta donde pueden llegar estos cambios en el contrato inicial. Así podrá prever un retraso de unos días que pueden provocar. Si después no hay cambios y la obra se entrega antes de lo previsto, mucho mejor. El cliente quedará mucho más satisfecho. Además, estos días de cálculo extra pueden servir para cubrir otro tipo de contingencias.

En cualquier caso, es conveniente hablar con el cliente antes de comenzar la obra y tratar de evitar que se quede con dudas cuando se firme el contrato. Para ello, la empresa de reformas que se vaya a encargar de todo debe designar un jefe de obra, su interlocutor con él, que le guíe en el proceso de toma de decisiones y sepa aconsejarle cuando le surja alguna duda.

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